Editorial:
Como Simone de Beauvoir –a quien homenajeamos en este
número por los cien años de su nacimiento– hay personas que, desde muy
jóvenes, tienen una vocación muy fuerte que las lleva a trascender en
algo, a dejar una huella flotando en la historia, a hacer cosas. Entonces
dedican su vida a ese métier, lo que por lo general implica que durante
el transcurso de su vida, o incluso muchos años después, les llegue algún
tipo de reconocimiento. También existen mujeres que –como la madre de
Simone– no escriben libros ni dan discursos, solo son artífices de su
propia existencia. Dedican su vida a criar a sus hijos para hacer de ellos
personas nobles que, bajo el hermoso halo del anonimato, construyen una
familia y dan todo por ella, porque ésa es su gran meta. Y es realmente
maravilloso que tengamos aficiones tan diferentes. Porque así podemos
ocupar nuestro lugar en el mundo: Simone escribe los libros, la madre
de familia los lee y su marido entiende que “mujer no se nace, sino que
se hace”. La raza humana se reproduce y se renueva con gente que aporta
más valores a la sociedad. Es una rueda, un gran rompecabezas en el que
cada pieza, como en la Gestalt, hace al todo. Y es un placer que así sea,
porque no todos nacimos para hacer la revolución, para ser la chica más
hot del verano, para escribir un bestseller o filmar una pieza fundamental
del cine. Muchos sueñan con una vida tranquila que les permita crecer
sin hacer mal a nadie; pero también están los que se desviven por las
mieles del éxito más rotundo. Ocurre que, como dicen, hay gente para todo,
y eso es un alivio. Gata Flora, mientras tanto, es una revista hecha por
y para gente que disfruta haciendo cosas. Punto. En éste, nuestro quinto
número, tenemos mucho para sorprenderlos. Vean el porfolio de Olaf Hajef,
un lujo para nuestras páginas; lean el monólogo de la escritora Claudia
Piñeiro sobre qué pasó en su vida después de publicar sus dos últimos
libros; conozcan el refugio discursivo de la directora de teatro independiente
Mariela Asensio y las imágenes de una de las cámaras más lucidas que ha
dado la fotografía nacional: Juan Travnik. Aprovechando la paz y el ocio
que brinda la época veraniega, lean Gata Flora. Tiene muchas opciones:
el perfil de la artista francesa Sophie Calle, la verdadera escuela de
las amas de casa desesperadas (imperdible), un recorrido por la aparición
de las drogas en el cine... Además están nuestros columnistas, el filósofo
capaz de entablar la relación más insólita, Bestiaria y su mirada, que
es tu mirada, la bloggera, mujer bien actual ella, nuestro cronista en
Nueva York y un reencuentro bien tierno; la viajera visita el paraíso
y el ciudadano le saca la careta a la xenofobia europea. Finalmente, sabemos
que si están leyendo estas palabras, ustedes también hacen cosas. Queríamos
felicitarlos por eso. Agustina Fernandez DIRECTORA / EDITORA |